Patatas revolconas con torreznos: la receta tradicional más cremosa y crujiente
Hay platos de nuestra gastronomía que tienen el poder de transportarnos instantly a la mesa de una casa de pueblo, frente a una chimenea en pleno invierno. Las patatas revolconas con torreznos son uno de esos tesoros de la cocina castellana —muy típicas de Ávila, Salamanca y Extremadura— que demuestran cómo con ingredientes humildes se puede crear una auténtica obra maestra culinaria.
La magia de este plato radica en el contraste perfecto: una base de puré de patata es muy cremosa, densa, aromatizada profundamente con pimentón y ajos, coronada por unos torreznos crujientes recién hechos que aportan el punto de textura definitivo. En recetas de casa LM te mostramos el paso a paso tradicional para que te queden perfectas a la primera, sin complicaciones y con todo el sabor de antaño.
Si te encantan los platos reconfortantes, de los que invitan a repetir y a mojar pan sin complejos, esta receta se convertirá por derecho propio en una de tus favoritas de fin de semana.
Información rápida de la receta
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 35 minutos
Tiempo total: 50 minutos
Raciones: 4 personas
Dificultad: Baja
Tipo de receta: Plato principal / Tapa tradicional
Cocina: Española / Castellana
Categoría: Patatas y guisos tradicionales / Platos de cuchara
Ingredientes
Para las patatas revolconas:
1 kg de patatas (preferiblemente de variedad harinosa, como la Monalisa o Kennebec).
3 dientes de ajo.
1 cucharada sopera de pimentón dulce (puedes mezclar una pizca de pimentón picante si te gusta la chispa).
1 hoja de laurel.
100 ml de aceite de oliva virgen extra (o una parte de la grasa de los torreznos).
Sal al gusto.
Agua para la cocción.
Para los torreznos:
300 g de panceta fresca de cerdo veteada (cortada en tiras o trozos gruesos).
Una pizca de sal gorda.
Preparación paso a paso
Prepara los torreznos: Corta la panceta en tiras alargadas y gruesas. Colócalas en una sartén fría a fuego muy bajo, sin añadir nada de aceite, apoyadas sobre la parte de la corteza. Deja que se vayan calentando despacio durante unos 10-15 minutes para que suelten la grasa y la corteza empiece a ablandarse y dorarse. Sube ligeramente el fuego, dora el resto de la carne por todos lados hasta que estén crujientes y reserva los torreznos en un plato con papel absorbente. Guarda parte de esa grasa de cerdo para la patata si lo deseas.
Cuece las patatas: Pela las patatas y lávalos bien. Chafalas o trocéalas rompiéndolas con el cuchillo (esto ayuda a que suelten el almidón natural). Ponlas en una cazuela amplia, cúbrelas con agua fría, añade sal y la hoja de laurel. Llévalas a ebullición y cuécelas a fuego medio durante unos 20-25 minutos hasta que estén muy tiernas, casi deshaciéndose.
Haz el sofrito de ajo y pimentón: Mientras se cuecen las patatas, en una sartén pequeña calienta el aceite de oliva virgen extra (o utiliza un par de cucharadas de la grasa de los torreznos) y sofríe los ajos enteros o laminados muy fino a fuego suave hasta que cojan un color dorado bonito. Retira la sartén del fuego unos segundos para que baje la temperatura (evitando así que el pimentón se queme y amargue) y añade la cucharada de pimentón. Remueve bien con energía.
Machaca y revuelve las patatas: Escurre el exceso de agua de la cocción de las patatas (reserva un vaso del agua por si necesitas aligerar el puré después). Con la ayuda de un tenedor o un machacador de patatas (nunca con batidora eléctrica, ya que quedarían con textura a pegamento), aplasta las patatas directamente en la cazuela hasta formar un puré rústico y consistente.
Integra los sabores: Vierte el sofrito de aceite, ajo y pimentón sobre el puré de patatas machacadas. Mezcla enérgicamente con una cuchara de madera hasta que todo el conjunto adquiera un tono rojizo uniforme, brillante y apetecible. Si notas que ha quedado muy espeso, añade un chorrito del agua de cocción reservada.
Emplata y sirve: Sirve las patatas revolconas bien calientes en platos hondos o cazuelas de barro, colocando encima los torreznos crujientes recién troceados.
Trucos y consejos de recetas de casa LM
La elección de la patata: Es el pilar fundamental. Utiliza patatas de variedad harinosa. Las patatas nuevas o muy aguadas no absorben bien el pimentón ni sueltan el almidón necesario para lograr esa textura cremosa característica.
Cuidado con el pimentón: El pimentón se quema con extrema facilidad y adquiere un sabor amargo horrible. Aparta siempre la sartén del fuego antes de añadirlo y remover.
El secreto del torrezno perfecto: Empezar a cocinar la panceta en frío y con la corteza hacia abajo es infalible para conseguir que la piel quede crujiente y sople sin quedar dura.
Variaciones de la receta
Versión con chorizo: Aunque la receta tradicional lleva torreznos, muchas familias añaden unas rodajas de chorizo fresco frito junto con la panceta para enriquecer aún más el plato.
Versión suave sin picante: Si hay niños en casa o prefieres sabores más neutros, utiliza exclusivamente pimentón dulce de La Vera de calidad superior.
Versión ligera: Sustituye parte del aceite o de la grasa de cerdo por un buen caldo de verduras y aceite de oliva virgen extra en crudo al machacar, reduciendo el aporte graso general.
Conservación
En frigorífico: Las patatas revolconas se pueden conservar en un recipiente hermético en la nevera durante 2 o 3 días.
Congelación: No se recomienda congelar este plato, ya que el puré de patata cocida al descongelarse suele perder su textura homogénea y acuosa.
Cómo recalentar: Calienta las patatas a fuego lento en un cazo añadiendo unas gotitas de agua o caldo, removiendo constantemente para que recuperen la cremosidad. Los torreznos es mejor hacerlos nuevos o darles un golpe de sartén/airfryer para que recuperen el crujiente.
Información nutricional
Valor estimado por ración (aproximado)
Calorías: 410 kcal
Proteínas: 11 g
Grasas: 22 g
Hidratos de carbono: 42 g
Fibra: 5 g
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman patatas revolconas? El nombre proviene del verbo "revolcar", que hace referencia al proceso de remover y mezclar enérgicamente las patatas machacadas con el sofrito de pimentón hasta que quedan completamente "revolcadas" y teñidas de rojo.
¿Puedo usar la batidora para hacer el puré? No es aconsejable bajo ningún concepto. La batidora rompe las células de almidón de la patata convirtiéndola en una pasta elástica y chiclosa desagradable. Debe machacarse siempre a mano con un tenedor o pisapatatas.
¿Qué tipo de pimentón es mejor utilizar? El pimentón de La Vera con Denominación de Origen (ya sea dulce o agridulce) aporta un matiz ahumado inconfundible que marca la diferencia absoluta en este plato tradicional.
¿Se pueden tomar templadas o frías? Aunque en verano hay quien las toma templadas como tapa, lo ideal y tradicional es disfrutarlas bien calientes para apreciar toda la cremosidad del puré y el contraste del torrezno crujiente.

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