Rosquillas de San Blas

Rosquillas de San Blas





Bienvenidos a esta deliciosa receta tradicional 
Hoy te invitamos a disfrutar de un momento lleno de sabor y calidez, donde los aromas caseros y los pequeños placeres se convierten en protagonistas. Estas rosquillas, cubiertas con su inconfundible glaseado blanco, son el acompañamiento perfecto para una taza de café bien caliente o un chocolate cremoso que reconforta el alma.
Es una receta para compartir, para sentarse sin prisas y saborear cada bocado, recordando esos momentos sencillos que saben a hogar. Ponte cómodo, prepara tu bebida favorita y déjate llevar… porque aquí empieza algo realmente delicioso.



Ingredientes (aprox. 20-25 rosquillas)

  • 3 huevos

  • 250 g de azúcar

  • 125 ml de aceite de oliva suave

  • 125 ml de anís dulce (licor)

  • 500 g de harina de trigo

  • 1 sobre de levadura química (polvo de hornear, 16 g)

  • Ralladura de 1 limón

  • Azúcar y huevo batido para decorar


Elaboración

  1. Preparar la masa

    • En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y aumente de volumen.

    • Añade el aceite de oliva, el anís y la ralladura de limón, mezclando bien.

  2. Incorporar la harina y la levadura

    • Tamiza la harina junto con la levadura y añádela poco a poco a la mezcla líquida, amasando hasta obtener una masa blanda pero que no se pegue a las manos.

    • Si hace falta, añade un poco más de harina hasta conseguir la textura deseada.

  3. Formar las rosquillas

    • Divide la masa en porciones y haz tiras de unos 2 cm de grosor.

    • Une los extremos para formar los típicos aros de rosquilla.

    • Colócalas en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.

  4. Decorar

    • Pinta cada rosquilla con huevo batido y espolvorea azúcar por encima.

  5. Hornear

    • Precalienta el horno a 180 °C (350 °F).

    • Hornea durante 15-20 minutos, hasta que estén doradas.

  6. Dejar enfriar

    • Sácalas del horno y deja enfriar sobre una rejilla antes de servir.


Consejo

  • Se pueden acompañar con un vaso de chocolate caliente o café.

  • Tradicionalmente se hacen más bien blanditas, pero si te gustan crujientes, deja que se horneen un par de minutos más.



Gracias por acompañarnos hasta el final de esta receta y por dedicar tu tiempo a preparar algo hecho con cariño. Cada elaboración cobra sentido cuando se comparte, y tu interés es parte de esa magia que mantiene vivas las recetas de siempre.
Esperamos que disfrutes estas rosquillas tanto como nosotros, acompañadas de un buen café o un chocolate caliente, y que se conviertan en un pequeño momento de felicidad en tu mesa.
¡Gracias por confiar, por cocinar y por compartir!

Comentarios