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Las Auténticas Albóndigas Alemanas en Salsa Blanca (Königsberger Klopse)
Königsberger Klopse . Es un plato histórico, elegante y con un contraste de sabores espectacular gracias al toque sutil de las alcaparras y las anchoas en la masa (el gran secreto de las abuelas alemanas)
¡Bienvenidos una semana más a las cocinas de Recetas de Casa LM!
Hoy nos sumergimos en la historia de la gastronomía europea para preparar un plato que rompe con todos los esquemas de nuestra cocina tradicional: los auténticos Königsberger Klopse.
Si cuando piensas en albóndigas solo te vienen a la mente las versiones fritas con salsa de tomate o de cebolla, prepárate para descubrir una maravilla totalmente diferente. Viajamos al este de Alemania para descubrir el secreto de unas albóndigas increíblemente tiernas que no se fríen, sino que se pochan en un caldo aromático y se sirven bañadas en una salsa blanca, cremosa, sedosa y con el toque ligeramente ácido y salado de las alcaparras. Un plato con siglos de historia que hoy adaptamos con el mimo de siempre. ¡Ponte el delantal y sorpréndete con nosotros!
Ingredientes
Para 4 personas:
Para las albóndigas (Klopse):
300 g de carne picada de ternera.
300 g de carne picada de cerdo.
1 panecillo del día anterior (o 2 rebanadas de pan de molde).
1 cebolla mediana, picada muy fina.
2 huevos medianos.
2 o 3 filetes de anchoa en aceite (finamente picados hasta hacerse pasta; crucial para el toque umami tradicional).
Sal, pimienta blanca y una pizca de nuez moscada.
1,5 litros de caldo de carne o verduras (para cocer las albóndigas).
1 hoja de laurel y unos granos de pimienta negra (para aromatizar el caldo).
Para la salsa cremosa blanca:
3 cucharadas ($40\text{ g}$) de mantequilla.
3 cucharadas ($40\text{ g}$) de harina de trigo.
$500\text{ ml}$ del caldo colado donde se cocieron las albóndigas.
$150\text{ ml}$ de nata líquida para cocinar (crema de leche).
3 o 4 cucharadas de alcaparras (junto con una cucharadita de su propio vinagre).
1 cucharadita de zumo de limón fresco.
1 yema de huevo (opcional, para ligar y dar brillo).
Una pizca de azúcar.
Preparación
Paso 1: La masa y el formado de las albóndigas
Pon el pan duro a remojo en un cuenco con un poco de agua templada o leche durante 10 minutos. Después, escúrrelo apretándolo muy bien con las manos para eliminar todo el exceso de líquido.
En un bol grande, combina la carne picada de ternera y cerdo. Añade el pan bien escurrido, la cebolla picada fina, los huevos, la pasta de anchoas, la nuez moscada, la sal y la pimienta blanca.
Amasa bien con las manos hasta conseguir una mezcla homogénea y compacta.
Con las manos ligeramente humedecidas, forma albóndigas grandes (del tamaño de una pelota de golf o un poco más). Al contrario que las españolas, estas no se pasan por harina ni se fríen.
Paso 2: La cocción (Pochado)
En una olla grande, pon a calentar el caldo de carne junto con la hoja de laurel y los granos de pimienta negra.
Cuando empiece a hervir, baja el fuego al mínimo (el agua debe burbujear muy suavemente, sin borbotones). Introduce las albóndigas con cuidado.
Déjalas cocer tapadas durante unos 15 a 20 minutos. Sabrás que están listas porque subirán a la superficie. Retíralas con una espumadera y resérvalas tapadas para que no se sequen. No tires el caldo.
Paso 3: La salsa cremosa con alcaparras
En una cacerola limpia a fuego medio, derrite la mantequilla. Añade la harina y remueve con unas varillas durante un minuto para cocinarla (haciendo un roux), cuidando que no tome color.
Ve vertiendo poco a poco los $500\text{ ml}$ del caldo de la cocción (previamente colado) mientras remueves enérgicamente con las varillas para evitar que se formen grumos. Deja que espese a fuego suave durante 5 minutos.
Incorpora la nata líquida, las alcaparras (enteras o ligeramente picadas) y su cucharadita de vinagre, el zumo de limón y la pizca de azúcar. Remueve bien.
El toque profesional: Si quieres la salsa más sedosa, aparta la olla del fuego, bate la yema de huevo con un par de cucharadas de la salsa caliente y vierte la mezcla de nuevo en la olla removiendo rápido (esto se llama ligar o templar, y la salsa no debe volver a hervir para que el huevo no se corte).
Introduce de nuevo las albóndigas en la salsa para que absorban los sabores y se calienten durante un par de minutos.
¡Muchísimas gracias por acompañarnos en una receta más de Recetas de Casa LM!
Esperamos de corazón que os animéis a perderle el miedo a esta combinación de ingredientes y os lancéis a probar estas albóndigas tan especiales. Como habéis visto, la textura tan tierna que se consigue al pocharlas y el contraste de esa salsa cremosa con las alcaparras es una verdadera delicia que merece la pena descubrir.
Si las preparáis en casa, pasad por aquí abajo y dejadme en los comentarios si os ha sorprendido el toque de las anchoas en la masa o si las habéis acompañado con las tradicionales patatas cocidas. ¡Me hace muchísima ilusión leeros y compartir vuestras experiencias en la cocina! ¡Un abrazo enorme y hasta la próxima!
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