Pechugas de pollo en salsa de almendras: la receta tradicional más jugosa

Pechugas de pollo en salsa de almendras: la receta tradicional más jugosa





Hay ingredientes humildes que, bien tratados, se convierten en auténticos manjares de restaurante. Las pechugas de pollo en salsa de almendras son el claro ejemplo de cómo un producto tan cotidiano como la pechuga puede transformarse en un plato de categoría superior. Gracias a una salsa cremosa, tostada y con un profundo sabor a frutos secos, conseguimos que la carne quede impregnada de matices irresistibles que piden a gritos una buena rebanada de pan.

Preparar este clásico de la cocina tradicional es más fácil de lo que parece, pero tiene sus pequeños secretos para evitar que la pechuga quede seca —un error muy habitual con esta parte del ave—. Esta receta está diseñada para que logres una textura tierna por dentro, dorada por fuera y acompañada de una salsa sedosa que conquistará a toda la familia en cualquier almuerzo de diario o comida de fin de semana.

Si buscas una propuesta reconfortante, elegante y con un toque crujiente inconfundible, esta receta de pechugas de pollo en salsa de almendras te va a enamorar desde el primer bocado. ¡Te contamos cómo clavar la receta en casa!


Información rápida de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos

  • Tiempo de cocción: 25 minutos

  • Tiempo total: 40 minutos

  • Raciones: 4 personas

  • Dificultad: Fácil

  • Tipo de receta: Plato principal

  • Cocina: Española tradicional

  • Categoría: Carnes blancas y aves

Ingredientes

Para el pollo:

  • 2 pechugas de pollo grandes (enteras, limpias y troceadas en medallones o dados medianos)

  • 2 dientes de ajo

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal y pimienta negra molida al gusto

  • Un chorrito pequeño de coñac o brandy (opcional)

Para la salsa de almendras:

  • 100 g de almendras crudas peladas

  • 1 cebolla mediana

  • 2 dientes de ajo

  • 1 rebanada pequeña de pan del día anterior (para dar cuerpo a la salsa)

  • 350 ml de caldo de pollo o verduras (casero preferiblemente)

  • Unas hebras de azafrán (opcional, para dar color y aroma)

  • Aceite de oliva virgen extra y sal

Preparación paso a paso

  1. Fríe las almendras y el pan: En una sartén amplia con un fondo generoso de aceite de oliva virgen extra, añade las almendras crudas y la rebanada de pan. Fríe a fuego medio-bajo removiendo constantemente hasta que las almendras adquieran un tono dorado bonito y el pan esté crujiente (cuidado porque se queman rápido). Retira ambos ingredientes a un vaso de batidora y reserva.

  2. Dora el pollo: Salpimienta los trozos de pechuga de pollo. En el mismo aceite de la sartén (retirando un poco si hay exceso), dora los dientes de ajo enteros y los trozos de pollo a fuego alegre durante 3 o 4 minutos por cada lado, solo hasta que sellen y cojan color por fuera, sin que se sequen por dentro. Si te gusta, vierte el coñac y deja que evapore el alcohol. Saca el pollo y resérvalo en una fuente.

  3. Prepara el sofrito: En ese mismo aceite de cocinar el pollo, pocha la cebolla picada fina y los dos dientes de ajo picados (puedes usar los que doraste antes si los machacas un poco) a fuego medio durante unos 8 o 10 minutos hasta que la cebolla esté muy tierna y transparente.

  4. Tritura la base de almendras: Añade al vaso de la batidora (donde tenías las almendras y el pan frito) el sofrito de cebolla que acabas de hacer. Vierte un chorro del caldo de pollo y tritura a potencia máxima hasta obtener una pasta fina, cremosa y sin grumos.

  5. Integra y cocina el guiso: Vierte esta crema de almendras de nuevo en la sartén o cazuela amplia. Incorpora el resto del caldo de pollo y las hebras de azafrán si decides utilizarlas. Remueve bien y lleva a una ligera ebullición.

  6. Da el toque final al pollo: Introduce los trozos de pechuga de pollo reservados junto con los jugos que hayan soltado en el plato. Baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela y cocina todo junto durante 8 o 10 minutos para que el pollo termine de jugarse y absorba todos los sabores de la salsa. Rectifica de sal si es necesario y sirve bien caliente.

Trucos y consejos de recetas de casa LM

  • El secreto para que el pollo no quede seco: La pechuga de pollo no debe cocinarse en exceso. Séljala a fuego vivo para que guarde sus jugos internos y déjala el tiempo justo en la salsa; así mantendrás una textura tierna y agradable.

  • Controla el tueste de las almendras: Vigila de cerca las almendras al freírlas. Si se pasan de tostadas, la salsa adquirirá un sabor amargo poco agradable. Deben quedar de un color dorado tostado uniforme.

  • Textura de la salsa: Si notas que la salsa queda demasiado espesa al triturarla con el pan, añade un poco más de caldo de pollo caliente poco a poco hasta conseguir la fluidez deseada.

Variaciones de la receta

  • Versión sin gluten: Utiliza pan apto para celíacos o prescinde del pan y espesa la salsa añadiendo un par de almendras más o unas poquitas avellanas trituradas.

  • Versión económica: Puedes sustituir parte de las almendras por cacahuetes naturales tostados sin sal; el matiz cambia ligeramente pero sigue siendo una salsa muy cremosa y sabrosa.

  • Toque aromático: Añade una pizca de nuez moscada rallada o un toque de perejil fresco picado justo en el momento de servir para aportar frescor al plato.

Conservación

  • En frigorífico: Guarda las pechugas en un recipiente hermético en la nevera una vez que hayan enfriado por completo. Se conservan perfectamente durante 3 o 4 días.

  • Congelación: Se pueden congelar sin problema, aunque al descongelar salsas que llevan almendra y pan puede separarse ligeramente la grasa; remueve bien al recalentar para recuperar la emulsión. Consumir antes de 2 meses.

  • Cómo recalentar: Calienta a fuego suave en un cazo, añadiendo un chorrito de agua o caldo si la salsa ha espesado demasiado en frío.

Información nutricional

Valor estimado por ración (aproximado)

  • Calorías: 380 kcal

  • Proteínas: 32 g

  • Grasas: 20 g

  • Hidratos de carbono: 12 g

  • Fibra: 3 g

Preguntas frecuentes 

  • ¿Cómo puedo evitar que la pechuga de pollo quede seca? El truco principal es no cocinarla demasiado tiempo. Sella los trozos rápidamente por fuera y deja que se terminen de cocinar con el calor suave de la salsa de almendras durante pocos minutos.

  • ¿Se puede hacer la salsa sin freír el pan y las almendras? Sí, puedes usar almendra molida y prescindir del pan, aunque freírlos en un poco de aceite aporta un aroma tradicional inconfundible y ayuda a que la salsa emulsione mejor.

  • ¿Qué guarnición le va mejor a este plato? Unas patatas panaderas, un poco de arroz blanco basmati o unas patatas cocidas son ideales para aprovechar hasta la última gota de la salsa de almendras.

  • ¿Puedo usar leche en lugar de caldo para la salsa? Tradicionalmente se utiliza caldo de pollo para mantener un perfil de sabor intenso, pero un chorrito de leche o nata ligera al final puede aportar un toque extra de cremosidad si se prefiere.


Disfrutar de un plato de pechugas de pollo en salsa de almendras es sinónimo de cocina casera reconfortante y llena de sabor. Con una salsa sedosa y un pollo en su punto, vas a triunfar seguro en cualquier comida. Te invitamos a preparar la receta y a descubrir otras propuestas deliciosas en nuestro blog para seguir disfrutando de los fogones cada día. ¡Buen provecho!



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